08.12.2006
La pasada semana, y como es habitual ante unas buenas cifras de crecimiento en términos absolutos, y de empleo e inflación también en términos absolutos, el presidente Zapatero, realizó una presentación totalmente triunfalista, llegando a afirmar que la economía marcha mejor que nunca. Y ante estas manifestaciones, como también viene siendo habitual, el partido de la oposición, fue absolutamente incapaz de transmitir a los medios y a los ciudadanos, las falsedades que encierran las cifras económicas absolutas, y explicar que la economía no sólo no va bien, sino regular, mal o muy mal, para un 74% de los españoles, tal como ellos mismos ponen de manifiesto en la última encuesta del CIS. Y esto es tanto más imperdonable, cuanto que el tema económico es el único, realmente el único, salvo avances definitivos en la investigación del 11-M, que explicado correctamente, podría hacerles ganar las elecciones.
Como se explica en primer curso de Economía, las cifras absolutas carecen, por sí mismas, de significado económico definido, así por ejemplo, una economía cuyo crecimiento absoluto sea del 2,6%, y el de la población del 0,5% - caso de la Eurozona - marcha infinitamente mejor que otro cuyo crecimiento económico sea del 3,8% y el de la población del 3% - caso de España hoy -, análogamente, y como se demuestra en teoría económica elemental, el empleo puede crearse bien incrementando la productividad- caso de Irlanda, países nórdicos y muchos otros- o bien reduciendo el salario real –caso de España-, como tampoco es lo mismo que la inflación baje al 2,6%, si mantenemos todavía un diferencial brutal con nuestros principales clientes europeos, que si este diferencial se redujese significativamente.
Empecemos por el crecimiento. Por más que el gobierno esté consiguiendo engañar no sólo a los medios adictos, sino también a los no adictos, las cifras absolutas no significan que una economía marche bien, porque si como es nuestro caso, el crecimiento se debe casi exclusivamente a la fortaleza del consumo interno, debido al proceso de inmigración incontrolada, “España es el país con la tasa de inmigración más alta del planeta” en palabras del INE, y del endeudamiento masivo de familias y empresas, lo que significan en realidad, es que vamos derechos hacia una crisis económica de grandes proporciones, porque ese proceso simplemente no es sostenible. Y que nadie se haga ilusiones porque coyunturalmente la marcha del sector exterior haya pasado de desastrosa a muy mala, porque somos el país con menor crecimiento de la productividad de toda la OCDE, y eso nos está haciendo perder competitividad a chorros.
La única cifra macroeconómica con valor explicativo del crecimiento real, es el PIB por habitante en paridad de poder adquisitivo (PPA), y medido por este parámetro, con las cifras de población conscientemente falsas que publica el INE, 44,1 millones de habitantes, España es el país que menos crece de Europa, y con las cifras reales, cerca de 46 millones, España está retrocediendo, es decir, hemos dejado de converger y estamos divergiendo. Esta y no otra es la realidad de nuestro crecimiento que el PP es incapaz de transmitir, pero que los ciudadanos sí perciben en sus propios bolsillos.
Pero no sólo es esto, la realidad es mucho peor, porque el crecimiento absoluto se lo están llevando íntegramente el excedente bruto de explotación y los impuestos indirectos, o dicho en forma coloquial las familias más ricas de España y el Sr. Solbes, que además se jacta de ello, y dentro de excedente bruto de explotación, particularmente aquellas empresas que funcionan en mercados no competitivos, como las constructoras y las energéticas, y mientras tanto, las rentas salariales como porcentaje del PIB, han bajado al 46%, frente a casi el 50% en la época de Aznar, es decir, los asalariados perderán éste año unos 34.000 millones de euros en el proceso de reparto de la riqueza nacional, equivalentes a 1.800 euros por asalariado y año.
Es evidente que la situación salarial y de reparto de la riqueza en la España de Zapatero es ya absolutamente inaceptable, las diferencias entre clases sociales están llegando a límites intolerables, y pueden desembocar en un fuerte conflicto social en cuanto cambie el ciclo económico. Tan intolerables, que mientras más de un 60% de las familias confiesa tener dificultades para llegar a fin de mes, y un 19,8% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, una de las cifras más altas de toda la UE, somos el país de Europa con mayor crecimiento en el número de millonarios. Pero donde el tema pasa de lo intolerable a lo dramático, es cuando comprobamos que casi la mitad de nuestros jubilados, un 47,3% de los mayores de 65 años, y uno de cuatro niños menores de 16 años, vive también por debajo del umbral de la pobreza. Una situación desgarradora, que ha empeorado exponencialmente desde que Zapatero se hizo con el poder, como consecuencia del nuevo sistema de reparto de la riqueza a favor del capital y en contra del trabajo, y de la brutal subida de los impuestos.
Efectivamente, después de comprometerse por activa y por pasiva a que bajaría la presión fiscal, “bajar impuestos es de izquierdas” afirmaría, Zapatero ha incumplido sus promesas como es habitual en él, y elevado la presión fiscal a su máximo histórico, y lo que es infinitamente peor, ha roto completamente el principio de equidad en el reparto de la carga tributaria, y hecho recaer el grueso de las misma sobre las rentas medias y bajas. En concreto, desde que Zapatero se hizo con el poder, los impuestos han subido un 33%, y los impuestos sobre el consumo, que afectan particularmente a los jubilados, los trabajadores y la clase media un 44%, y mientras tanto, los ricos están exentos de la mayoría de los impuestos a través de una combinación de exenciones y artificios jurídicos, inexistentes fuera de España.
Adicionalmente, la reforma fiscal socialista que según explicó Zapatero en el Comité Federal del PSOE, haría que el 99,5% de los contribuyentes pagara menos impuestos a partir de 2.007, es una vez más una impostura total, ya que eleva notablemente la presión fiscal sobre la clase media, es decir, sobre el 70% de las familias españolas. En concreto, a aquellas con rentas familiares en el entorno de los 30.000 euros año, les eleva el IRPF, y a todas ellas, les eleva la presión tributaria sobre las ganancias patrimoniales, sobre el ahorro, y sobre los planes de pensiones, que sufren un incremento casi confiscatorio. Empeora también notablemente el tratamiento fiscal a la pequeña empresa familiar, y las deducciones por compra de vivienda a las familias de baja renta. Sin embargo, todas aquellas familias afortunadas con 2,4 millones euros para constituir una Sociedad de Inversión de Capital Variable (SICAV), cuyo uso Zapatero ha facilitado extraordinariamente eliminando los anteriores límites y sistemas de comprobación, sólo tributan al 1%.
Y por lo que se refiere al empleo, la primera incongruencia al triunfalismo, se refiere al hecho que aunque este año se creen 700.000 puestos de trabajo, resulta que el año anterior se crearon 900.000, lo que significa que la creación de empleo se ha desacelerado tanto como un 23%. Pero lo verdaderamente grave, lo que constituye una fraude masivo, es el no explicar a los ciudadanos que se trata en su inmensa mayoría de “empleos basura”, primero porque casi un 90% son temporales, y después porque se trata de empleos con salarios de miseria, muy por debajo del salario mínimo de la Eurozona. Como señalaba recientemente un alto funcionario de la UE, “en España sólo se crean empleos precarios y mal retribuidos”.
Pero lo más importante, el mayor engaño que encierran las cifras absolutas de empleo aparte lo dicho, es que ocultan lo que está pasando con el conjunto de los salarios. Y lo que está pasando, es que desde junio 2004, es decir inmediatamente después de que Zapatero se hiciera con el poder, los salarios reales, es decir, los salarios corregidos de la inflación, no han parado de bajar, un -4,4% a día de hoy. En términos comparativos, los salarios en España registran la peor evolución de toda la UE, subidas continuas en toda Europa, que han superado el 10% en al manos diez países, frente a bajadas continuas en España, tanto que después de ocho trimestres consecutivos de bajadas, nuestros salarios son ya un 16% inferiores a la media europea.
Y finalmente la inflación, que ha bajado al 2,6% como consecuencia de la reducción coyuntural de los precios del petróleo y del resto de materias primas, que no debido a ninguna medida del gobierno para ello, antes al contrario, todas las que ha venido tomando por acción u omisión, la última los expansivos y electoralistas presupuestos 2.007, van justo en sentido contrario a lo que se necesita, y además con la absoluta falta de ética que supone reducir artificialmente la misma, trasladando los aumentos de precios actuales a las generaciones futuras, como ha ocurrido con el recibo de la luz , para ocultar los desastrosos efectos de la política energética de Zapatero, y el mantenimiento de subvenciones para financiar las operaciones corporativas ideadas e impulsadas desde Moncloa. Pero con todo, el elemento verdaderamente importante, la inflación diferencial con nuestros principales mercados, apenas se ha modificado.
En resumen, según Zapatero y sus correligionarios, la economía va fenomenal, pero no sólo son ellos, las grandes fortunas, los grandes empresarios, opinan lo mismo. Lo hicieron la pasada semana en el seminario del “The Economist”, donde se mostraron encantados del fuerte crecimiento- lógicamente, porque se lo llevan ellos – del superávit presupuestario – lógicamente, porque no les cuesta un duro – y de la creación de empleo – lógicamente, porque es a base de reducir los salarios reales, lo que les viene de cine para maximizar su excedente de explotación. Es decir, Zapatero es un auténtico genio en la creación de paraísos, pues aparte de haber convertido España en el paraíso de las grandes fortunas, también lo ha hecho con el fraude fiscal (1), la delincuencia organizada, los separatistas, y más recientemente, ha conseguido no sin esfuerzo, situar España como uno de los principales paraísos del blanqueo mundial de dinero.
Pero ¿y qué pasa con los jubilados, a los que Zapatero les ha incrementado los impuestos al consumo en un 44%, lo que explica el brutal incremento de la proporción de personas de más de 65 años situadas hoy por debajo del umbral de la pobreza?, ¿Y qué ocurre con la clase media, cuyos salarios han retrocedido al nivel de 1997, y además les han subido la presión fiscal a su máximo histórico?, ¿y con los inmigrantes, que trabajan con salarios de hambre, que varían entre una media de 450 euros mes para los subsaharianos y 900 para los procedentes de los países del Este?... y mientras tanto las familias más ricas de España han multiplicado por tres como media sus patrimonios desde que gobierna Zapatero, en lo que constituye el mayor proceso de concentración de riqueza, con gran diferencia, de toda nuestra Historia.
Éste, y no otro es el balance sintético de la situación de una economía, que según Zapatero y las grandes fortunas, marcha mejor que nunca, pero donde una creciente proporción de la población, niños y jubilados fundamentalmente, vive en una situación dramática, y donde para un 74% de ciudadanos, la economía marcha regular, mal o muy mal, y donde el 80% piensa, con toda la razón del mundo, que el próximo año irá peor.
(1) De las 1.500 personas con patrimonios superiores a los 24 millones de euros, existentes en España, según el banco de inversiones Merrill Lych y la consultora Cap Gemini, sólo 82 declara su situación a Hacienda, y no pasa nada.