Roberto Centeno

 

PRESUPUESTOS A LA DESESPERADA

26.09.2007

Si hubiera que definir en dos palabras los Presupuestos Generales del Estado presentados por un vicepresidente económico, que ha abandonado todas sus obligaciones hacia su cargo y hacia su Patria, esta seria sin duda “Presupuestos a la desesperada”, consecuencia de la creciente preocupación del gobierno, ante unas encuestas que cada vez les son menos favorables. Cuando se necesitaban  perentoriamente unos Presupuestos para afrontar la crisis, se hace justo lo contrario para ganar unas elecciones. Esto que en circunstancias económicas normales sería una irresponsabilidad, en las actuales es sencillamente un suicidio.

Sin embargo, el gran problema no es, el que Solbes se haya alineado, renegando de sus supuestas convicciones, con la “banda del gasto”, eso es sólo una indignidad menor, el problema es haberse rendido ante los separatistas, es el haber planteado unos Presupuestos con déficit oculto con la mayor presión fiscal de toda la Historia de España y es el haber destruido el modelo de equidad-solidaridad, que garantiza la Constitución, y que era la base para la convivencia entre los españoles.

Las características definitorias de los PGE 2008 por su trascendencia, porque estos presupuestos son transcendentes, no por las demagógicas medidas de gasto electoralistas, que son el chocolate del loro, y que además Zapatero como es habitual en él, puede perfectamente no cumplir, sino porque afectan profundamente a la estructura del Estado y a nuestro futuro económico, son las siguientes:

.- Consolidan la destrucción de la estructura más importante de la Administración del Estado: la hacienda pública.
.- Al estar basados en una sobrestimación del crecimiento económico y de los ingresos fiscales, darán lugar a la aparición de un déficit público por primera vez en 11 años, completando además el cuatrienio con mayor incremento del gasto desde que existen series estadísticas, casi un 40%.
.- A pesar de las supuestas rebajas fiscales, se mantiene imparable el proceso de crecimiento de la presión fiscal en general, y sobre la clase media y las familias menos favorecidas en particular.
.- Son los presupuestos de la inequidad y la desigualdad. Inequidad en el reparto de la carga tributaria, no pagan sino las clases medias, y total desigualdad en el gasto, privilegiando escandalosamente a unas CCAA sobre otras.
.- Afloran por primera vez las consecuencias de la desastrosa negociación de Zapatero de los Fondos Comunitarios, donde España cuyo PIB representa sólo el 6,5% de UE, correrá con el 27% de los costes de la ampliación, 40.000 de 150.000 millones de euros.

Empecemos por el primer efecto. Los PGE 2008 reducen la parte del Estado en el gasto total, excluyendo seguridad social, y después de cesiones y transferencias, al 25%, una cifra ridícula muy inferior a la de los  países con estructura federal, mientras que las CCAA se llevan ¡el 50%! Pero además, si a esta cantidad se le restan las partidas fijas como intereses de la deuda, clases pasivas, aportaciones a la UE, Fondo de Contingencia etc., la realidad es que la Administración del Estado sólo dispondrá de un 16% del gasto total, ¡unos 57.000 millones de euros de unos 352.000 !, con lo cual no hay dinero para reparar y mejorara la red de carreteras del Estado, o pagar a las Fuerzas Armadas, a los Cuerpos de Seguridad, a la Administración de Justicia, etc., cuyos salarios reales se han hundido hasta   poco más del 60% de la media de UE-15, cuando era del 75% hace cuatro años, ni hay dinero para nada. Es decir, el gobierno no dispone ya de recursos para financiar correctamente el funcionamiento de las instituciones del Estado, lo que hace inviable a medio plazo la supervivencia de España como nación.

Al lado de esto, a las autonomías les sale el dinero por la orejas, un dinero que despilfarran a manos llenas, como el caso de Cataluña que con un macropresupuesto de casi 30.000 millones de euros, más de la mitad de lo que le queda al Reino de España, ¡ vaya Reino y vaya España!, dedica casi el 40% a gastos corrientes, como salarios y medios de lujo, a financiar el camino a la independencia, de movimientos pancatalanistas para la anexión de Valencia, Baleares y Aragón, de feroz persecución de todo lo español o de los más variados despilfarros y memeces que se les ocurren continuamente. Y lo que ya resulta el colmo de los colmos, según el Art. 206.5 del Estatut, la parte que Cataluña aportará al Estado no podrá “alterar en ningún caso la posición de Cataluña en la ordenación de rentas per cápita entre CCAA”; es decir, que si por la incompetencia probada de los gobiernos de la Generalitat, Cataluña perdiera posición económica relativa, como ha ocurrido en los últimos 20 años, el Estado tendría que garantizar con  nuestro dinero el mantenimiento de su posición.

Y esto a pesar de que Cataluña vende en el resto de España los dos tercios de lo que produce y obtiene una cantidad similar del beneficio de sus empresas, por lo que si el resto de España dejara de comprar productos catalanes, sus empresas fueran expulsadas u obligadas a cambiar la sede social, y se vetase como sería obligado su entrada en la UE, Cataluña no podría sobrevivir. ¿Entonces por qué tenemos que aguantar la persecución feroz de todo lo español, el boicot a los productos no catalanes, el victimismo y el saqueo de España? Y exactamente lo mismo es válido para el País Vasco, el cupo vasco es un insulto inaceptable hacia el resto de las regiones españolas, siete veces y media  menos de lo que le correspondería pagar a esta CCAA, si tuviese el régimen fiscal del resto de comunidades, aunque esto es culpa del PP y del PSOE a partes iguales.

En segundo lugar, los presupuestos por primera vez en 11 años se cerraran con déficit porque han sobrestimado el crecimiento y los ingresos. Es absolutamente ridículo que cuando la tasa de crecimiento ha caído al 3,2% en el segundo trimestre – elevando a tasa anual el último crecimiento trimestral- y con el autentico hundimiento que se ha producido después – en agosto las ventas de productos alimenticios y de primera necesidad bajaron casi un 5%-  y lo que queda por producirse, Solbes nos cuente que vamos a crecer al 3,3% en 2008. El BBVA calcula un crecimiento del 2,8% y el consenso de analistas del The Economist igual. Sólo con esto los presupuestos estarían en déficit. Pero es que además la recaudación por IVA ha caído a crecimientos del 1% frente al 13% hace unos meses, y Transmisiones Patrimoniales, que supone un tercio de la recaudación autonómica ha caído en julio un 35%, y lo peor está por llegar.

 Zapatero con su insuperable capacidad demagógica, ha logrado convencer a muchos que el dinero que se va a gastar de más es dinero que sobraba, por lo que no pocos están encantados con las medidas. Sin embargo el que Solbes lo ratifique y aplauda simplemente no tiene pase. No en vano era calificado hace unos meses por el Financial Times como el cuarto peor primer ministro de economía de Europa.

En tercer lugar, y a pesar de que la promesa estrella de Zapatero en su programa electoral fue de que bajaría la presión fiscal, y a pesar de que la vicepresidenta, mintiese con su aplomo habitual, en la presentación de los presupuestos diciendo que ellos nunca hacen electoralismo y que siempre cumplen, la presión fiscal pasó del 37,7% en 2004 al 40,3% en 2006, la cifra más alta desde que existen series estadísticas, y se estima que superará el 41% en 2007. Esto significa que desde el primer año de gobierno de Zapatero, el peso de la recaudación total ha crecido un punto por año, unos 10.000 millones de euros anuales, o dicho de otra forma, la recaudación ha crecido muy por encima de lo que lo ha hecho la economía, cifra que es acumulativa, y que supone que en 2007 pagaremos unos 30.000 millones más que si la presión fiscal fuese la de 2004, y en conjunto 60.000 millones de euros más en tres años, 1.300 euros más cada español.

Que ahora el Sr. Zapatero nos venda como medidas fiscales y sociales una “rebaja” de la factura fiscal en 2008 de 2.290 millones de euros, de los que 940 proceden de deflactar la tarifa del IRPF, es una auténtica estafa, primero porque se deflacta sólo en función de la inflación prevista, un 2%, como la inflación real no bajará del 3%, un año más se queda corta, pero además las tarifas de IVA no se deflactan, lo que significa que la presión fiscal en lugar de incrementarse en 10.000 millones de euros sólo lo hará en 9.000, y lo que es peor, una vez más el grueso del aumento lo pagaran las familias menos favorecidas, pues el crecimiento de los precios de su “cesta de la compra” ha venido siendo casi el doble que el IPC, lo que las convierte un año más, en los auténticos paganos de las subidas de recaudación por IVA.  

Estos Presupuestos, son también los de la inequidad en el reparto de la carga tributaria y la desigualdad en la asignación del gasto. Ambos, junto con el hundimiento de la parte de los salarios en la riqueza total – 51% frente al 65% en la UE – son las señas de identidad del océano de injusticia implantado por Zapatero en el reparto de la riqueza creada. La inequidad en el reparto de la presión tributaria viene perfectamente descrita en los informes de la Agencia Tributaria, y deriva en su mayor parte del efecto de la inflación sobre el IRPF y el IVA, lo que ha hecho recaer el grueso del aumento recaudatorio sobre la clase media y las familias memos favorecidas. La supuesta política social de Zapatero ha consistido en que por cada euro que daba con una mano quitaba tres con la otra, y el resultado ha sido devastador, Zapatero ha hecho retroceder a España al último lugar de Europa en gasto social per cápita, un 63% de la media europea, ha elevado al 21% el número de españoles viviendo por debajo del umbral de la pobreza, y a un escalofriante 49,5% el de jubilados.

Y en cuanto a la desigualdad del gasto, creo que ya está todo dicho, Cataluña y Andalucía se llevan casi el 40% de las inversiones en infraestructuras, pero es que hay mucho más, con el esquema pactado por Zapatero con los separatistas,  toda la deuda pública- intereses y principal- todos los pagos a la UE, el Fondo de Contingencia, etc., etc., no recaen ni sobre Cataluña ni sobre el País Vasco, se benefician pero no pagan un euro, lo pagamos todos los demás. Por ejemplo, de los 40.000 millones de euros para financiar la ampliación de Europa, que tan irresponsablemente comprometió Zapatero, el País Vasco no pone un céntimo, nos dan la limosna del cupo y que nos zurzan, y lo de Cataluña si pierde renta tampoco dan nada, pero si aún así la siguiera perdiendo, p.e. que Valencia u otra región la supere, el Estado está obligado a transferirle todo el dinero necesario, hasta que estos ineptos y despilfarradores, recuperen la renta que les corresponde por la gracia de Dios.

De todas formas, la suerte de las elecciones dependerá más de la evolución de la crisis económica, que de los Presupuestos. Ciertamente si se produce una desaceleración suave, los Presupuestos pueden, en la mejor de las circunstanciad posibles para Zapatero hacerle “empatar”- perder o ganar por la mínima- y luego gobernar con el apoyo de los separatistas, cuya fuerza seria entonces casi infinita. Pero si, como opinamos algunos, la desaceleración es más brusca, no serán los Presupuestos quienes le harán ganar las elecciones, aunque el daño a España y a los españoles será ya muy difícil de reparar.

© Copyright 2008 // Todos los derechos reservados / Aviso legal